In extremis*

2. loc. adj. Al final, en los últimos instantes de una situación peligrosa o comprometida. U. t. c. loc. adv. (RAE)

Los partidos en waterpolo duran 32 minutos. En baloncesto 40, en fútbol 90 más el descuento, en balonmano 60… Durante todo ese tiempo pasan muchas cosas, pero a veces todo se reduce a una última jugada. Una jugada en la que pasas de la mayor de las alegrías si aciertas, al mayor de los desencantos si la fallas. Poniéndonos épicos, la pequeña línea que separa el cielo del infierno (o como diría Tony d’Amato the fucking difference between winning and losing).

Muchas de esas jugadas quedan en el recuerdo. Aficionado al deporte, jamás se me olvidará ese gol de Guerrero en el descuento y con la tibia a que culminó una gran remontada del Athletic ante Osasuna (4-3), o el triple de Herreros que dio al Real Madrid la liga ACB del 2005 ante el Tau, o ese gol de Solskjaer en el minuto 93 de la final de la Champions en Barcelona que dio la gloria al Manchester y mandó al cuerno el trabajo del Bayern Munich. O más recientemente esa parada de Iñaki Aguilar en la última jugada de la Copa del Rey de waterpolo que dio el trofeo al Sabadell.

Esta temporada, nos está tocando ser protagonistas de este tipo de jugadas. Este sábado acabamos el partido ante el Rubí con un gol sobre la bocina que supuso el empate a 15. Es el cuarto partido de esta temporada que se decide en la última jugada.

En Ceuta tuvimos un uno más en la última jugada. Lo trabajamos bien, nos quedamos con una ocasión clara y fallamos delante de la portería, ni siquiera el rechace entró, Diana Calzadilla se encargó de pararlo. Perdimos 10-9 ante el Caballa.

Pero de todo se aprende. Ante el Martorell un penalti a falta de 15 segundos nos dio la victoria (15-14) en un trepidante choque. Ante el Manresa, con 10-10 en el marcador nos fuimos a la contra a la desesperada y encontramos el premio con un gol a falta de 14 segundos.

Y este fin de semana lo hemos vuelto a hacer. Perdíamos 14-15 ante el Rubí. A falta de 10 segundos recuperamos el balón, lanzamiento lejano al larguero, el rechace le cae a nuestra boya, intento de remate y penalti con el reloj en 00:00. Otro punto que conseguimos en la última jugada de partido.

Este sábado, por el bien de nuestra salud, intentaremos hacer los deberes antes y no tener que ajustar tanto. Pero está claro que cómo la cosa llegue así de apurada, no dejaremos de luchar hasta que suene la bocina. Es una de las lecciones que estamos aprendiendo este año. Hasta el final todo es posible. Por eso nos gusta el deporte, porque no hay nada imposible.

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