Una gesta olímpica, un gran paso

La medalla de plata que ha conseguido la selección española de waterpolo es para quitarse el sombrero. El “qué” es espectacular (medalla de plata en el debut en unos Juegos Olímpicos), pero el “cómo” ha sido brillante (han enganchado a este deporte, han peleado y han tenido una fe y una idea de juego que ha cautivado).

Miki Oca, Claudio Camarena, Jordi Valls… merecen una gran ovación por el curro de estos últimos años, y qué decir de las chicas, verdaderas artífices de todo lo que ha pasado estos últimos días. Este grupo se ha ganado nuestro respeto y por supuesto, nuestra admiración. Laura, Marta, Anni, Roser, Mati, Jennifer, Lorena, Pili, Andrea, Ona, Maica, Laura y Ana: chapeau!

El impacto que esta gesta ha tenido ha sido brutal. Más de dos millones de espectadores vieron la final en directo, algo inusual para un deporte en el que casi siempre estamos “en familia”. Radios, periódicos, televisiones… todo el mundo se ha subido al carro del éxito. Me alegro de que por fin nos pongan en el mapa del deporte.

Pero en pocos días la realidad nos devolverá al punto de partida. Apagados los ecos olímpicos, volverán los duros entrenamientos, volverá el silencio mediático, volverán las renuncias, los problemas económicos, la falta de apoyo, la falta de instalaciones… Y sobretodo volverá la ilusión, la pasión por este deporte y el maravilloso día a día del waterpolo, que tanto nos gusta. Y posiblemente en el carro nos quedaremos los mismos de siempre.

Por eso estos días, a cada paso que se daba en los Juegos, me acordaba de toda esa gente con la que he coincidido en estos años de trabajo en el waterpolo femenino. Me he acordado de todos los “colegas” de banquillo, de todas las jugadoras que sufren y disfrutan día a día en las piscinas, de esas niñas que están empezando, de todos los que desde los clubes han apostado por el waterpolo femenino, de esos pocos periodistas que han seguido el waterpolo femenino y nos han dado protagonismo en estos últimos años… Parte de esto, como me recordaba Fran, también es nuestro.

Y lo mejor lo dejo para el final. Lo ha explicado mejor que nadie Manel Estiarte en su artículo “Gratitud eterna“. Leerlo que él lo ha explicado bien: “Estoy seguro de que hoy una niña pedirá a sus padres que la apunten al waterpolo. (…) Lo más grande que han conseguido estas chicas es eso: que una niña quiera ser como ellas, que quiera jugar al waterpolo como ellas.” Eso es lo más grande y el gran mérito de Miki Oca y sus chicas. Aquí, en Leioa, seguiremos apostando como siempre por el waterpolo femenino.

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Una respuesta a Una gesta olímpica, un gran paso

  1. Anónimo dijo:

    Creo que todos pensamos lo mismo, ojalá nos equivoquemos.
    Gracias por seguirme.
    Un abrazo

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