El viaje a Itaca Waterpolo

Es nuestro deber y obligación, como entrenadores que somos, proporcionar a nuestrxs deportistas (más si cabe a los más jóvenes) experiencias. Experiencias a través del deporte que con el tiempo se conviertan en recuerdos, y esos recuerdos se conviertan a través de algún complejo proceso mental, en valores. Unos valores que serán ya “para siempre” y que les guiarán no solo en su carrera deportiva, si no en cualquier otro ámbito de sus vidas.

Itaca es el objetivo. Todos tenemos nuestro Itaca. Esos objetivos que nos marcamos a largo plazo. Ese sitio a donde queremos llegar. Ese sitio a donde queremos que llegue nuestro proyecto, nuestro club, nuestrxs jugadorxs. Nuestros sueños y nuestras utopías.

Pero lo realmente importante es el camino que vamos a recorrer para llegar allí. “Pide que el camino sea largo”, como se dice en el poema de Kavafis. Lo importante son esas experiencias, buenas, regulares y malas, que vamos acumulando en ese camino. Ójala podamos llegar hasta Itaca, pero lo que nadie nos va a poder quitar es el camino, lo que hemos disfrutado/aprendido/experimentado en ese camino.

Como entrenadores creo que tenemos la obligación de centrarnos mucho en el camino, en los pasos, en esas experiencias, en el día a día de la gente con la que trabajamos. En que disfruten, en que aprendan, en que mejoren, en que superen retos, obstáculos… en que se vayan convirtiendo en mejores deportistas, en mejores personas y que el propio camino vaya marcando nuestro progreso. Centrarse solo en el final, en la meta, en Itaca… no vale. Eso solo nos puede generar frustración.

Yo todo esto lo tengo claro, pero no es menos cierto, que a veces se nos olvida. A veces queremos tomar atajos, acelerar demasiado el paso, esquivar los retos que nos pone el camino… La rutina diaria hace que nos separemos un poco (o mucho) del camino.

Ulises (Leioa WP) en una de las cientos de batallas en su viaje hacia Itaca.

Ulises (Leioa WP) en una de las cientos de batallas en su viaje hacia Itaca.

Hay un grupo en Leioa que en su día se marcó un objetivo a muy largo plazo. Realmente una utopía. Itaca. Un destino al que quizás nunca se llegue, lo más seguro es que no. El destino/objetivo/final es “ser el mejor equipo del mundo”. Lo importante no es saber si llegaremos hasta allí o no. Lo realmente importante es tenerlo como objetivo y de esta manera hacer el camino con convicción, luchando día a día, aprendiendo de los obstáculos, superando los fallos, levántandose cuando alguien se caiga y sabiendo que solo yendo todas juntas y actuando como equipo podremos acercarnos a ese destino tan lejano.

Ten siempre a Itaca en tu mente.
Llegar allí es tu destino.
Mas no apresures nunca el viaje.
Mejor que dure muchos años
y atracar, viejo ya, en la isla,
enriquecido de cuanto ganaste en el camino
sin esperar a que Itaca te enriquezca.

Itaca te brindó tan hermoso viaje.
Sin ella no habrías emprendido el camino.
Pero no tiene ya nada que darte.

Aunque la halles pobre, Itaca no te ha engañado.
Así, sabio como te has vuelto, con tanta experiencia,
entenderás ya qué significan las Itacas.

(C.P. Kavafis)

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2 respuestas a El viaje a Itaca Waterpolo

  1. e dijo:

    Kavafis-gatik heldu naz blog honetara…Itacara heltzearen metafora gauza guztietan aplika daikegu, kirolean ere…
    Utopia eta ametsetako zeozer izan behar da bakoitzaren Itaca eta eguneroko lanagaz apurka- apurka zeozer hurbiltzea izan behar da bakoitzaren helburua!zorte on zure waterpolo ametsagaz!

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